Alicia (Murcia) Dep. En cara

Mi historia comienza en un salón de belleza.
Una profesional en fotodepilación me convenció para quitarme una pelusilla casi imperceptible en mis patillas y mentón con la cual había convivido durante toda mi vida sin haberme importado y preocupado jamás. Yo acepté y en ese mismo instante me rasuró la cara con una cuchilla y me hizo la primera sesión de fotodepilación. En ese mismo instante dio comienzo mi pesadilla.
Pasadas unas semanas comenzó a salir algo que para mi sorpresa, ya no era aquella pelusilla casi imperceptible del principio, ahora era un vello que crecía más grueso y de punta.
Continué haciéndome sesiones y sesiones todos los meses durante un par de años pero aquello iba a peor. Este problema me hacía sentir angustiada, avergonzada y sobre todo insegura lo cual afectaba a mi vida social. Llegué hasta el punto de dejar de hacer ciertas actividades a la luz del día ya que mi problema podría salir a relucir.
Uno de esos tantos días en los que me sentía desesperada me senté frente a mi ordenador y comencé a buscar posibles soluciones. Fue entonces cuando encontré una página web bastante interesante de un centro de estética profesional llamado Centro Kebec. Leí todo acerca de la depilación eléctrica definitiva así como la tecnología punta y material que utilizaban. Sin dudar ni un solo instante cogí mi teléfono y llamé para informarme y concertar una cita. Este fue el primer día de mi nueva vida.

Fue un largo y duro periodo de tiempo el que llevó eliminar todos y cada uno de los vellos pero a día de hoy doy las gracias eternamente de haber encontrado este centro y haberme realizado el tratamiento. A día de hoy no tengo vello alguno.

Gracias.

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