Alba- Depilación en cara (Albacete)

Mi historia es como la de muchas de vosotras un camino de lágrimas y vergüenzas hasta que me topé con Paqui y con su gran profesionalidad.

Desde los 14-15 años empecé a tomar complejo por una sombrita de vello finito pero moreno que tenía por algunas zonas de la cara. Como mi madre me decía que eso no tenía nada de importancia, sin darse cuenta de que a mi me afectaba bastante, tomé consejo a la esteticién a la que siempre iba a hacerme la cera. A ella, supongo que por ignorancia, no se le ocurrió otra cosa mejor que ponerme cera por la cara.

El problema cada vez iba a más, cada vez salían más y más fuertes… Fue entonces cuando decidí probar a hacerme el láser alejandrita, algo que era todavía fue mucho peor porque crecían con más fuerza.

Tras múltiples visitas a diferentes ginecólogos y dermatólogos -que me perdonen, porque serán muy profesionales en muchos otros aspectos, pero no tienen ni idea de cómo tratar estos casos- cambié a la luz pulsada, porque se supone que mi vello era tan fino que no me hacía efecto el láser. Nada de esto lo mejoraba sino todo lo contrario.
Yo estaba al borde de la depresión… Era incapaz de recogerme el pelo, no quería salir por el día, me costaba hasta ir a clase, quedar con mis amigos, salir con mi novio, llegaba a inventarme mil excusas para no verlo de día nunca…
Lloraba prácticamente todos los días y pensaba que era un bicho raro, repugnante, que no podía ni disfrutar de la vida tranquilamente.

Mi situación llegó a tal punto que me volví loca buscando una alternativa a todo lo que me decían que me podía ayudar. Yo sabía de esta práctica, pero cada vez que le planteaba a algún centro que me la hicieran sus reacciones eran como si viesen al demonio… Me contestaban que se me iba a quedar la cara hecha polvo, que tendría cicatrices, etc.

Hasta que investigando por internet encontré un centro en Bilbao que lo hacían (en ese momento estaba tan desesperada que me hubiese ido a la China si hubiese hecho falta a quitármelo, pero la dueña me comentó que había otro centro en Lorca donde me lo podían hacer).

Así fue como conocí el Centro Kebec y a Paqui, y ella y su amor y entrega por el trabajo que hace, me cambiaron la vida.
De verdad, que ella me ha permitido poder ser yo y disfrutar de mi día a día. Ahora hace un año ya que me hice la última sesión y aunque aún me quedan pequeñas partes, que en cuanto esté cerca de Lorca me las haré, pero llevo el pelo recogido casi siempre y no tengo miedo de la luz del sol ¡he dejado de ser una vampiresa “Vella” a ser una chica que se siente realmente Bella :)!
Nunca te estaré lo suficientemente agradecida Paqui, eres un verdadero encanto.

Un abrazo enorme.

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